El perfil del moroso
Si hay un sector que ha salido beneficiado con la crisis, éste es sin duda el de las empresas de cobro de deudas. Ya sea siguiendo métodos más tradicionales como otros menos ortodoxos como recurrir a los archiconocidos disfraces para instar al deudor a pagar su deuda, el sello característico de muchas reconocidas empresas, todas han sabido hacer su particular "agosto" con el difícil período financiero que la mayoría de los ciudadanos están atravesando.
Así, en los últimos años el perfil del moroso ha ido cambiando hasta tal punto que, en cuestiones de impagos, no sólo vale hablar de la manida imagen del empresario corrupto que no quiere hacer frente a sus pagos y emplea todas las estrategias inimaginables para zafarse de sus obligaciones de pago, sino que podemos decir que cualquiera puede convertirse en el punto de mira de las denominadas empresas de cobro a morosos.
En ese sentido, cabe diferenciar, y de hecho muchas de estas empresas dedicadas a cobrar deudas lo hacen, entre el moroso "profesional", el que no tiene ningún interés en pagar y conoce todas las artimañas que puede usar (y utiliza) para desentenderse de sus deudas y sus deudores, y el moroso "de la crisis" que, aunque plagado de buenas intenciones, se ve en la incapacidad de hacer frente a sus pagos y pasa a engrosar la lista de morosos como consecuencia de la inestable situación financiera actual.
Según un estudio sobre el moroso en España llevado a cabo por el foro financiero Expertos en Red, el perfil del moroso "profesional" es el de un hombre de unos treinta o cuarenta años, dedicado al mundo de los negocios (aunque no tenga ningún oficio "real" conocido), con un nivel cultural medio-alto, un ritmo de vida acomodada y don de gentes. Siempre según este revelador informe, suelen moverse en los ambientes VIP y llevan trajes caros con los que proyectan una imagen impecable de sí mismos.
Sin embargo, como reza el refrán, "no es oro todo lo que reluce" y detrás de una buena fachada puede esconderse un mal pagador, por lo que nunca está de más pedir garantías antes de entablar relaciones donde el dinero esté por medio.